La Cámara de Diputados de Chile volvió a vivir un bochorno institucional este martes, cuando la sesión matinal quedó frustrada por la falta de quórum necesario para iniciar los trabajos legislativos. Este nuevo episodio, que se repite por segunda vez en semanas, evidencia las dificultades que enfrenta el Congreso para cumplir con sus funciones básicas, paralizando el avance de proyectos clave para el país.
La sesión convocada para las 10:00 horas no logró reunir los 50 diputados exigidos por la Constitución, dejando sin efecto la discusión de iniciativas como la ley de seguridad municipal y la exención de contribuciones para adultos mayores en su primera vivienda. El presidente de la Cámara, José Miguel Castro, declaró la falta de quórum tras 15 minutos de espera, suspendiendo la jornada y citando una nueva sesión para la tarde, aunque la baja asistencia ya había sido anticipada tras el fin de semana largo.
Entre los diputados presentes se contabilizaron apenas 48 parlamentarios, lo que obliga al resto a justificar su ausencia para evitar sanciones económicas que alcanzan los 160 mil pesos. Las excusas habituales incluyen licencias médicas, compromisos protocolares y demoras en vuelos, pero estas no eximen de la multa según la normativa vigente.
Este escenario se repite con preocupante frecuencia, generando críticas internas y externas sobre la eficiencia del trabajo legislativo. En octubre ya se había registrado un incidente similar, lo que ha generado una creciente alarma en la ciudadanía y en el propio Congreso respecto a la seriedad con la que se asumen las responsabilidades parlamentarias.
La ausencia masiva de diputados no solo paraliza el debate de leyes, sino que también afecta la imagen pública de la institucionalidad chilena, mostrando debilidades en la gestión y la disciplina del cuerpo legislativo. Mientras tanto, proyectos de alto impacto social y económico quedan en suspenso, esperando la voluntad de los parlamentarios para retomar la agenda legislativa.
