La decisión de la DEP reinstala el debate sobre los objetivos fundacionales de la Ley de Nueva Educación Pública, diseñada originalmente para aislar la gestión escolar de los ciclos políticos de los gobiernos de turno mediante liderazgos titulares elegidos por ADP.
La historia del SLEP Valparaíso ha estado marcada por la discontinuidad: desde su primer director ejecutivo titular, Manuel Pérez —quien fue suspendido y cuyo proceso de remoción culminó por extinción del cargo, percibiendo remuneraciones por cerca de 300 millones de pesos sin ejercer funciones—, hasta la cuestionada gestión en infraestructura y otras de Daslav Mihailovic. Esta crisis obligó al Ministerio de Educación a promulgar una ley miscelánea para permitir suplencias, fórmula bajo la cual asumió Pablo Mecklenburg, quien logró estabilizar operativamente el servicio durante casi dos años antes de que la DEP le solicitara la renuncia.
El caso ya escaló a la Contraloría General de la República, donde actores de la comunidad solicitaron un pronunciamiento formal sobre la validez administrativa de la salida de Mecklenburg. Los requirentes acusan que, al estar nombrado por decreto hasta la llegada de un titular, Larrain provocó una vacante de manera intencionada, transgrediendo los fines del servicio con el propósito de perpetuar un sistema débil de suplencias.

La actual estrategia del director nacional de la DEP, Pedro Larraín —quien también enfrenta cuestionamientos por presuntos conflictos de interés con su ex-empleador—, apuntaría a perpetuar el modelo de suplencias mediante la firma del documento que propone a Miguel Solís, actual director del DAEM de Quilpué y estrecho colaborador de la ex-Seremi de Educación, Patricia Colarte.

A pesar de que la Seremi y la DEP notificaron internamente al equipo local sobre su arribo a principios de mayo, la designación se encuentra paralizada tras las filtraciones en la prensa local y el rechazo inmediato de diversos actores del sector, quienes comparan las reiteradas e inconclusas designaciones con una persistente crisis de credibilidad institucional.

Las alertas se han intensificado tras conocerse que personas de otros servicios locales estarían siendo contactadas con fines de reclutamiento para volver a SLEP Valparaíso ofreciéndoles mejoras específicas sin posee aun el decreto de nombramiento.
Por otra parte se conocería que entre los colaboradores sindicados para retornar a Valparaíso figura el ex jefe de gabinete de la administración de Manuel Pérez, quien en 2022 protagonizó un litigio contra el propio SLEP , el cual perdió estrepitosamente en tribunales.
El secreto AVOCES de la comunidad educativa local de Valparaíso es que el intento de nombramiento carece de justificación, ya que la actual dirección subrogante puede mantenerse sin inconvenientes hasta la designación del titular definitivo cómo años llevan esperando . Considerando además, que quien subroga se le ha visto bien relacionado con el delegado presidencial regional, Manuel Millones, quien le ha encomendado tareas estratégicas en gestión educacional y seguridad, lo que refuerza la continuidad institucional sin necesidad de incorporar una nueva figura, al menos hasta la resolución del proceso por Alta Dirección Pública (ADP).
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