La diputada reelecta por Malleco, Gloria Naveillan, encargada de representar los intereses de los agricultores de la región, generó polémica tras no asistir a una importante sesión de la Comisión de Agricultura en el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA). La reunión, convocada especialmente para abordar temas prioritarios para el sector agrícola, quedó sin la presencia de la legisladora, lo que ha sido interpretado por los dirigentes campesinos como una falta de compromiso con quienes la eligieron.
Los dirigentes de la asociación de agricultores de Malleco denunciaron que la diputada simplemente “no apareció” en la cita, pese a haber confirmado su participación con anterioridad. Este hecho ha provocado descontento entre los representantes rurales, quienes esperaban tratar asuntos urgentes como el acceso a créditos, el apoyo técnico y la modernización de la producción agrícola. “Nos sentimos ignorados y desatendidos. Prometió defender nuestros intereses y hoy no cumplió”, afirmó uno de los líderes agrícolas.
La agenda del Congreso de la época indica que la diputada tenía otras actividades programadas para ese día, lo que ha generado controversia sobre sus prioridades. Mientras algunos sectores la defienden argumentando que la agenda parlamentaria es compleja y a veces superpuesta, otros critican que no haya gestionado su tiempo para cumplir con una cita tan relevante para su distrito. “La agenda del Congreso no puede ser excusa para faltar a compromisos con la comunidad que representas”, señaló otro dirigente.
Ante las críticas, la diputada negó haber “dejado plantados” a los agricultores y aseguró que su ausencia se debió a “imprevistos de último minuto relacionados con labores parlamentarias”. Sin embargo, no entregó detalles concretos sobre dichos imprevistos, lo que ha generado escepticismo entre los afectados. “Esperamos que en adelante haya mayor transparencia y compromiso, porque la representación no es solo un cargo, sino una responsabilidad”, concluyó el vocero de la asociación.
La situación ha abierto un debate sobre el rol de los representantes políticos frente a sus comunidades, especialmente en regiones donde el sector agrícola enfrenta desafíos estructurales. La confianza entre dirigentes campesinos y autoridades locales podría verse afectada si no se dan respuestas concretas y acciones que demuestren un verdadero compromiso con el desarrollo rural.
